Yo Transporto

Para su primera comisión individual en México, el artista G.T Pellizzi, ha propuesto transformar el espacio de exhibición de la Sala de Arte Público Siqueiros en un monumental contenedor que sigue la estética del embalaje. Se trata de un objeto de 8 x 8 x 3.5 m, con la peculiaridad de desmembrarse en 171 partes individuales diferenciadas entre si por sus formas. Yo Transporto alude a la construcción ontológica de conocimientos, historia, memoria, estéticas; intenta sublimar el acto de creación a través de una de las prácticas más comunes en el proceso de globalización del arte, se refiere al desplazamiento de obras, artistas, discursos y experiencias culturales.

El enorme contenedor sigue técnicamente el estricto ejercicio de fabricación con madera, polines, triplay, proceso de fumigación para traslados internacionales, recubrimientos de interiores en etaphome, y cada una de estas partes han sido conceptualizadas frente a los cánones del arte en Occidente, resultando en objetos escultóricos y pictóricos, ubicados en relación al espacio, específicamente a la arquitectura.

Siguiendo el paradigma de la crítica institucional, Pellizzi detecta un momento idóneo para posicionarse en relación a las economías públicas de los museos en México; interviniendo los intersticios de su vocación, de sus construcciones curatoriales así como del lugar estratégico que desempeñan en relación a la sociedad. El gran embalaje (Yo Transporto) hiperboliza el contenido mismo del museo; en este caso se ubica en relación al carácter monumental de los murales de David Alfaro Siqueiros, ubicados en la Sala de Arte Público. Una vez establecida su postura ante la Macro Historia, el artista se desplaza hacia la práctica cotidiana donde define su estrategia. Llanamente, el artista parte de la praxis, dándole a cada uno de los 171 elementos que componen esta intervención espacial, un valor económico que permitirá al museo reconstruir sus deterioradas finanzas. Pellizzi ha dado paso, a través de un proceso de donación, a una campaña de búsqueda de fondos, redefiniendo el sistema económico del museo.

El valor de cada una de las piezas corresponde a: costo de los materiales empleados en la realización del monumental embalaje (madera, triplay, etaphome), remuneración económica a profesionales involucrados en el proceso (carpinteros, electricistas, museógrafos, curadores, y diseñadores), seguro de obra, almacenaje, mantenimiento, gestión, traslados, transporte local, servicios institucionales, difusión, y labores protocolarias (cocteles, cenas y otros eventos sociales afines a la procuración de fondos). Una vez definido es valor, las piezas serán canjeadas a través de coleccionistas y filántropos quienes formaran parte de la obra, y de la nueva economía del museo.

Curaduría: Taiyana Pimentel
Asistencia curatorial: Mariana Mañón