Geometría, acción y souvenirs del discurso insurgente

Sala de Arte Público Siqueiros | Exhibición Actual

Alexander Apóstol

Geometría, acción y souvenirs del discurso insurgente

Enero 22 – Marzo 15, 2015

La nueva producción del artista Alexander Apóstol se trata de una confrontación con la idea de arte político definido por David Alfaro Siqueiros a través del análisis de cuatro de sus textos trascendentales: Manifiesto del Sindicato de Obreros, Técnicos, Pintores y Escultores, 1924; Hacia la revolución técnica de la pintura, 1932; A tal generador tal voltaje, 1933 y En la guerra, arte de Guerra, 1943. La estrategia se ha basado en un trabajo colaborativo que refuerza la idea de “productivismo”, práctica que marcó la concepción moderna política del muralista mexicano.

Para Apóstol, los manifiestos de Siqueiros conducen hacia cuatro principios fundacionales de la ideología occidental: Política, Ciencia, Fe y Economía; estructuras analíticas que el artista redirigió hacia la interpretación matemática de dichos escritos, convirtiéndolos en una deconstrucción numérica, serial y obsesiva que limita la representación a elementos geométricos repetitivos.

Cuatro pensadores occidentales, y sus construcciones teoréticas, permitieron a Apóstol crear una cadena relacional entre pensamiento y acción. Así, Guido de Arezzo, monje italiano y autor del tetragrama y la notación musical Do-Re-Mi-Fa-Sol-La-Si, lo condujo hacia el concepto de “Fe”; el principio de la “Política” queda identificado con Kurt Gödel, matemático, pensador e inventor de las pautas teóricas que permitieron la creación de La Máquina de Turing, instrumento que descifró los códigos nazis durante la II Guerra Mundial. Los principios de “Ciencia” y “Economía” han sido identificados con los pensadores  Joseph Fourier y Joseph Marie Jacquard; el primero, científico que descubrió la teoría de la propagación de las ondas de calor, durante la expedición/invasión napoleónica a Egipto y, por último Jacquard, comerciante francés quien inventó el concepto de tarjetas perforadas en pos de automatizar la producción en telares, y es hoy considerado el paradigma de la máquina computacional.

Una vez codificados matemáticamente los cuatro manuscritos, Apóstol conformó una red colaborativa asociada a cuatro principios de creación artística: danza, música, dibujo y documentación; propuesta que le permitió apropiarse de la reproductibilidad a la usanza Siqueiriana y, al mismo tiempo, transgredirla para cuestionar el carácter político y “de masas” enunciado por el muralista en sus manifiestos. En otras palabras, buscó complejizar la noción moderna de artista político y sus estrategias, para operarlas a través de un grupo de profesionales interdisciplinarios.

El proceso se basó en herramientas primigenias de la creación para reforzar el carácter ontológico del arte, subvirtiendo dos de las estrategias modernas afines al muralismo mexicano: la relación entre ciencia y arte, y el carácter social de las mismas. Las variaciones geométricas del dibujo y su reproductibilidad condujeron al ejercicio más ortodoxo planteado por esta obra, demostrando el isomorfismo afín a las matemáticas: los números que derivaron en dibujos geométricos poseen la capacidad de regresarnos a los textos originales. De tal suerte, un grupo de 19 estudiantes del CETIS N.2 David Alfaro Siqueiros, realizó un total de 1400 dibujos técnicos sobre papel milimétrico que, posteriormente, Apóstol convirtió en cuatro murales en los que priman las composiciones geométricas que estuvieron presentes en la última etapa del trabajo de Siqueiros y, puntualmente, en los principios estéticos que definieron a la vanguardia venezolana de Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez, Gego y Alejandro Otero.

Para introducir los manifiestos de David Alfaro Siqueiros a la danza, la estrategia consistió en trabajar sobre el concepto de “traslados geométricos”, desplazando los movimientos clásicos de la disciplina hacia un segundo plano y priorizando lo que el equipo de colaboradores ha denominado “vocabulario coreográfico”; una especie de transgresión a la danza para legitimar los manifiestos, sus codificaciones y los principios fundacionales ideológicos enunciados por Apóstol: Política, Ciencia, Fe y Economía. Estos preceptos fueron asimilados por compositores musicales, para quienes el ejercicio de traslación resultó menos categórico, escapando a los límites que impone la ideología narrada por Siqueiros, en pos de una autoría musical que complejizó la noción de Alexander Apóstol sobre la creación. Si en un principio, la fórmula matemática permitió al artista establecer márgenes precisos de operatividad, el proceso demostró que los límites establecidos por las estrategias conceptualistas ortodoxas se desbordan en trabajos colaborativos. De tal suerte, cuatro obras de autor han sido generadas: un cuarteto de cuerdas, un quinteto de bronces, un ensamble de percusiones con voz y, por último, un solo de chelo.

De regreso a la investigación y propuesta inicial; Apóstol ha diseñado una lectura documental del proceso de trabajo y colaboración con agentes externos. A través de mesas de trabajo pensadas por el artista, busca romper la linealidad que hemos aquí descrito para estructurar una narración personal que entrelaza, en tiempos paralelos, los procesos ocurridos durante cuatro meses de producción artística. Se trata de fragmentos, huellas y registros provenientes de las sesiones laborales que, aunados a documentos históricos del archivo de esta Sala de Arte Público Siqueiros, terminan por conformar el cuerpo de trabajo que hemos producido.

Taiyana Pimentel, curaduría
Mariana Mañón, asistente curatorial

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