Bandera Negra

La Tallera | Exhibición actual

Rubén Ortiz Torres

Bandera Negra

Septiembre 24, 2014 – Enero 11, 2015

Bandera Negra, nueva producción del artista Rubén Ortiz Torres, se ubica en relación a la figura plástica e ideológica de David Alfaro Siqueiros y es, probablemente, uno de los diálogos más brillantes que se han logrado en los últimos 5 años entre arte y política; una de las perspectivas que explora Proyecto Siqueiros: La Tallera como vocación fundacional. Para Ortiz Torres insertarse en la problemática moderna del pensamiento anarquista, significa la posibilidad de desplazarse hacia movimientos undergrounds y contraculturales que aún no encuentran un claro espacio en la distribución del poder político y sus niveles de representación. De tal suerte, esta exposición retoma el histórico lema revolucionario de Ricardo Flores Magón “Tierra y Libertad”, para crear su primer nivel de representación: una cadena de banderas asociadas a los destellos anárquicos que permiten la sobrevivencia de posturas políticas minoritarias en la sociedad contemporánea; así aparecen en la exhibición las banderas anarco-capitalista o anarco-gay (Bandera mariposa negra, 2014). A su vez, esta investigación desprende la postura crítica y humorística que ha definido el trabajo de Ortiz Torres desde sus comienzos, así como las historias que se tejen entre la construcción histórica y la cultura popular.

Un segundo cuerpo pictórico de esta muestra se ubica en relación a la investigación que tempranamente desarrolló Siqueiros en cuanto al uso de materiales hasta entonces ajenos al canon occidental de la pintura; posturas de investigación matéricas que definen a Siqueiros como un gran modernista pero que, al mismo tiempo, lo convierten en una fuerte paradoja en relación a las ideas del realismo socialista que el gran muralista abrazó en su pensamiento y postura ideológica. Para Rubén Ortiz Torres, significa poner esta notoria problemática político-artística en el centro de su análisis y así atrae al contexto de esta exposición la investigación que ha desarrollado en los últimos años basada en el uretano y la pintura automotiva, materiales usados tradicionalmente en la industria automovilística y que le permiten desplazarse hacia las prácticas accionistas del arte contemporáneo. Es decir, estas pinturas poseen la capacidad de autotransformarse ante las interacciones con el medio ambiente y el desplazamiento del ser humano en relación a ellas. De tal suerte, los cambios atmosféricos permitirán al espectador obtener distintas “reacciones” pictóricas así como lecturas de las mismas.

Siqueiros fue un artista interesado en la investigación de materiales ajenos a la pintura clásica, para quien el espacio público y la arquitectura fueron ejes centrales en su discurso; y estas problemáticas “complejizaban” sus narraciones históricas a unos niveles de pensamiento que no podían encontrar un pacto tácito con la ideología del estalinismo, posturas que definían los quehaceres artísticos en la antigua Unión Soviética. Así es que atraer este debate al contexto de nuestros días, significa para Ortiz Torres la posibilidad de deconstruir la figura artística e ideológica de Siqueiros y, de paso, ubicarse frente a una de las grandes investigaciones de la pintura occidental: la monocromía.

En este debate podemos ubicar una de las grandes piezas que se encuentra en esta muestra: América blanqueada, obra que hace referencia al mural de Siqueiros, ubicado en Los Ángeles (ciudad en la que radica Ortiz Torres) y que recientemente fue restaurado después de décadas de permanecer velado. La versión original reproducida en esta obra, ha sido cubierta por una capa de material cromaluscente que ponen sobre la mesa diversas posturas críticas en relación al arte, la política y sus usos ideológicos. Es así como Rubén señala las problemáticas de la censura, encuentra una relación poética entre las capas pictóricas que solían cubrir el mural y, a la vez, retoma el tema de la policromía.

Un tercer cuerpo de obras puede ser denominado como “pinturas activas”, en homenaje a la relación que existió entre Siqueiros y Pollock, pero donde Rubén retoma más bien la tradición de los movimientos provenientes del happening y la performance; El Grito, Pintura embarazada o Qué bonita bandera, todas del año 2014, le permiten al público entrar en contacto directo con la capa pictórica y una vez en interacción, ésta se transforma.

Ortiz Torres, quien formó parte del Sistema Nacional de Creadores del FONCA, desarrolla este nuevo y trascendental cuerpo de obras con el apoyo económico de nuestra institución y a la par dona para nuestros fondos su video-instalación El sueño de la razón todavía produce monstruos, construido en relación a los fondos del archivo documental del maestro Siqueiros. Con Bandera Negra, el Instituto Nacional de Bellas Artes, a través de Proyecto Siqueiros: La Tallera, pone de relieve la trascendencia y el compromiso que implica el apoyo a la creación artística, tratándose esta exposición de la mayor producción que haya realizado este museo desde su reapertura en septiembre del año 2012.

Curaduría: Taiyana Pimentel

Videos de la exhibición

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